El relato de hoy, tiene como ubicación principal la sede especializada de los Ojos, que tienen lugar en el Nivel 11. Los habitantes vivían — o trataban — día a día una rutina común que solían hacer en los Frontrooms. Replicandola, pero sintiéndose incompletos, puesto que ya no se encuentran en su hogar. Es más bien una réplica corrompida de su vieja realidad.
Lo que ellos no veían, era lo que próximamente iba a convertirse en una amenaza para el grupo. No sólo eso, sino que en una advertencia. Una que resonaria constantemente en cada mente, si la llegaran a recordar de nuevo. Él se había dado cuenta y no lo ignoró.
El interior de la sede, en los pasillos y habitaciones, residían los agentes de Argos. Cada uno ocupado en sus tareas. Misiones que tenían que cumplir. Órdenes que tenían que seguir.
De un momento para otro, las fuentes de iluminación se apagaron, pero el corte era específicamente en aquel edificio, mientras que en los demás la luz seguía funcionando normalmente.


